Sexualidad Responsable

En esta pequeña pagina del blog, le mostrare los conceptos que más o menos debe saber una persona sobre la sexualidad responsable, desde su mismo concepto hasta todo lo necesario para poder compartir con todas las personas en su alrededor para poder convivir en una sociedad más equitativa.

Primero que todo, ¿que es sexualidad resopnsable? pues veran para hablar de sexualidad responsable es imprescindible referirse en primer término a una Educación Sexual adecuada y efectiva. Una buena definición de ella es decir que la educación sexual consiste en la enseñanza tendiente a desarrollar la comprensión de los aspectos físico, mental, emocional, social, económico y sicológico de las relaciones humanas en la medida en que afecten a las relaciones entre hombre y mujer.

En la actualidad, la poca y deficiente educación sexual que reciben en general los niños se basa sólo en la cuestión anatómica (diferencias entre el varón y la mujer) y se habla de las relaciones sexuales sólo desde el punto de vista de la posibilidad de enfermar,  entregándose extensos temas sobre protección y anticoncepción.

No sirve brindar a los chicos clases aisladas y esporádicas. Será necesario sostener la educación sexual como una parte más del aprendizaje para la vida. Como todo conocimiento, los conceptos se apoyan unos sobre otros, a lo largo de los encuentros.

Por lo general, tanto los padres como los docentes y directivos de instituciones escolares, tienen muchos y muy fuertes tabúes sobre el tema de la sexualidad. La mayoría de las veces surge una negativa a permitir que los hijos reciban educación sexual de parte de profesionales de la educación.

Esta es más o menos la situacion en la que se tiene en la actualidad en muchos lugares del mundo, no obstante hay otros muchos lugares donde ni siquiera tienen el concepto de sexualidad responsable.

Desde la perspectiva biológica, es claro que la sexualidad cumple una misión de supervivencia de la especie humana pretendiendo una única misión: reproducirse a sí misma de manera que nuevos individuos sustituyan a aquellos que mueran.

Actualmente por esa misma idea, y por la ignorancia de muchas parejas, estas se ponen a tener muchos hijos, los cuales en cierta manera empezó a afectar en todos los aspectos económicos, sociales, educativos globalmente, imcrementando la población mundial  la pobreza al no poder nacer en una familia con los recursos necesarios para poder educar a un hijo.

La finalidad reproductiva de nuestra sexualidad determina de forma fundamental nuestra morfología. Nuestros órganos reproductivos así como muchos de los aspectos con los que vivimos, disfrutamos y sufrimos nuestra sexualidad están en íntima relación con ésta función reproductiva.

La forma del pene y de la vagina tienen definida su complementariedad por esta cuestión, la alta concentración de terminales nerviosos en el glande o el clítoris o la importante cantidad de transpiraciones que generan olores característicos son algunos de los ejemplos de cómo la evolución de los seres humanos, como del resto de los mamíferos, ha rodeado de múltiples atractivos una misión que, por el bien de la especie, debía realizarse con eficacia.

Todo esto genera una realidad que modela y en ocasiones atrapa nuestras conductas sexuales, pero no acaba aquí el condicionamiento de nuestra sexualidad. Se ha dicho que la naturaleza del ser humano es su sociabilidad, su cultura. Igual que determinados depredadores precisan de la sabana para sobrevivir o algunos reptiles necesitan que su medio posea un elevado grado de humedad, las personas garantizamos nuestra supervivencia conviviendo con otras personas, viviendo en sociedad.

Podemos definir el término cultura como el modo en que una sociedad o grupo de personas se organiza para sobrevivir como tal. Hemos de destacar que la forma en que se realiza la sexualidad de los miembros de cada sociedad tiene repercusiones fundamentales y básicas en muchos aspectos de su organización cotidiana y su supervivencia.

Posponer la iniciación sexual y expresar la sexualidad en forma responsable es una alternativa respetable para aquellos que no comparten la creencia en la castidad como virtud central o se sienten al margen de estas enseñanzas. Es bien conocido que, en la actualidad, un considerable número de adolescentes inician sus relaciones sexuales en la etapa de enamoramiento, en los noviazgos que se dan hacia el final de la adolescencia. Sin duda que en ello influye el que la sociedad sea más permisiva, los medios de comunicación alienten de varias maneras la expresión sexual y las familias no tengan la rigidez de lazos de hace unos años.

Para entender esta situación actual hay que tener en cuenta los siguientes cambios sociológicos acontecidos en el mundo occidental. Hace un siglo la edad promedio de la menarquia (inicio de la menstruación) era alrededor de los 17 años; en la actualidad se halla en torno a los 12 años y medio, mientras que la edad promedio de casamiento se ha retrasado en unos diez años aproximadamente. Así, mientras a principios de siglo la maduración biológica y la edad de matrimoniar coincidían, hacia finales de este siglo vemos que hay una docena de años separando los primeros impulsos románticos y eróticos de la posibilidad real de ganarse el sustento y de concretarlo formando un hogar. En esta situación paradójica en que se encuentran muchos jóvenes existen, obviamente, diversas alternativas. La castidad por un período de 10 a 15 años, durante la etapa de mayor intensidad de las pulsiones sexuales de la juventud, es una conducta perfectamente posible; sin embargo, no es algo que se pueda imponer, especialmente a los adolescentes tardíos o adultos jóvenes. Ellos decidirán cómo actuar, según sus convicciones personales, morales o religiosas. Aquellos que elijan expresar sus sentimientos eróticos, también necesitarán de guía y comprensión. Y nadie tiene que marginarlos.

La mayoría de los jóvenes pueden entender que la honestidad no termina en uno mismo, sino que debe volcarse en los demás, siendo importante que las relaciones se den en un plano de igualdad y de mutuo consentimiento, sabiendo ponerse en el lugar de la pareja y colocando el respeto por el prójimo por encima del placer del momento. Asimismo, hay que rechazar las actuaciones de “doble rasero” que promueven algunos padres, no importándoles que su hijo varón tenga relaciones sexuales con prostitutas (incluso animándole a ello) u otras chicas “de segunda mano”, mientras no intente ninguna relación sexual con la novia “oficial”.

Hace años se describían las características fundamentales del coito normal en el que debe haber primero madurez genital en ambos personajes; luego se hace necesario el mutuo consentimiento de los dos actores; sin esta condición el coito es violación; además del consentimiento debe haber libertad en la elección y total conocimiento de las consecuencias posibles; sin ello, la cópula es engaño; de la madurez, el consentimiento, la libertad y el conocimiento nace la responsabilidad.

También se debe saber que la promiscuidad sexual no es la tónica general durante la adolescencia. En un estudio psicológico, en el que se trató a un grupo de jóvenes promiscuas, se demostró que sufrían de un cuadro depresivo y de un trastorno severo en la relación madre-hija. Con el tratamiento psiquiátrico oportuno se observó que el comportamiento promiscuo desaparecía. También en estudios efectuados en los Estados Unidos se demuestra que los adolescentes, hijos de padres muy permisivos, son los más precoces en sus relaciones sexuales. Les siguen los educados con normas rígidas o autoritarias, y finalmente son los más tardíos en tener relaciones sexuales los hijos de padres que fueron moderados con sus pautas educativas o que dosificaron la libertad de acuerdo con la edad de los hijos. Los adolescentes promiscuos sexualmente o que comienzan sus relaciones sexuales muy temprano en la pubertad, suelen tener detrás una historia de carencia afectiva o de abandono, con pobre autoestima. Buscan por varios medios evadirse de la realidad. No sólo con el sexo o la fantasía del embarazo salvador, sino con los escapes de la droga, el alcohol o la velocidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen en el mundo “más de 30 bacterias, virus y parásitos causantes de infecciones de transmisión sexual, la mayor parte de las cuales se propaga por contacto sexual y en los países en desarrollo este grupo de infecciones y sus complicaciones constituyen uno de los cinco motivos principales por los cuales los adultos solicitan atención sanitaria.”

Ante la amenaza que representa esta realidad para la salud pública, el método más seguro y económico que pueden usar las personas para evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) es el uso responsable del condón. Y aunque en teoría mucho se ha dicho y fomentado el uso del preservativo en la práctica son muchos los casos donde este no sale de su empaque.

Aleksandar Stulhofer, de la Universidad de Zagreb (Croacia), en colaboración con Valerio Bácak, de la de Pensilvania (EEUU) han llevado a cabo una investigación que pone sobre la mesa las dificultades frecuentes a la hora de hacer uso de un condón.
Algunas de las conclusiones a las que llegaron fueron que “Por debajo de la abstinencia, el uso masculino del preservativo es el método más eficaz para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Defienden, asimismo, que una de las “prioridades de las administraciones sanitarias para la protección de la salud sexual y reproductiva de los jóvenes debe ser la de educar en la habilidad en el uso de condones, una tarea que está siendo mal atendida, puesto que no existe ninguna razón para asumir que su empleo reiterado se esté llevando a cabo de la forma correcta para evitar ETS”.

Y precisamente para la atención de la salud sexual y reproductiva no solo de los jóvenes, sino de todos aquellos que tiene una vida sexual muy activa; el panameño Alfredo Lammie, creo en el año 2003 al personaje de un condón llamado “Forrito”, quien con muy buena voz y parodiando canciones muy populares enseña sobre el cómo, el por qué y cuándo usar un condón.

ya para finalizar se muestran un concepto más sobre la sexualidad responsable, a parte de unas tecnicas para preevenir embarazos no deseados.

Es la sexualidad que practica un joven o adolescente que ha desarrollado una autonomía personal que le ha llevado a convertirse en una persona responsable y de esta forma, ha reflexionado sobre sus prácticas, sobre la posibilidad de que éstas conlleven riesgos, si no toma las medidas de precaución oportunas, y también de que estos riesgos puedan afectar a terceras personas. De esta forma vive su sexualidad de una manera responsable.

¿Qué claves hay para ofrecer una educación sexual responsable?

Claves de la educación sexual: educar a las personas para que vivan su sexualidad de forma saludable: aprender a conocerse, aceptarse y disfrutar. Respeto a los demás. La sociedad en que vivimos es una sociedad plural, en la que precisamente, la función de los poderes públicos es conciliar distintas sensibilidades en el marco de los principios establecidos por la Constitución, instrumentando las soluciones a través de leyes y obligándose a aplicarlas, adoptando cuantas medidas sean necesarias y aportando los medios requeridos para que sean efectivas. En estas circunstancias es especialmente relevante ocuparse de la situación de los menores, como personas en período de formación y como ciudadanos constructores del futuro que son.

¿Informar sobre sexualidad induce a los jóvenes a iniciarse precozmente en las prácticas sexuales?

Informar sobre la sexualidad no sólo no induce a la práctica sexual (como está reconocido por la propia Organización Mundial de la Salud, la educación sexual no fomenta la precocidad de las relaciones ni la promiscuidad) sino que potencia la reflexión y el análisis anticipatorio, lo que evita el predominio de la acción irreflexiva sobre el pensamiento lógico.

¿A qué edad se inician los jóvenes madrileños en el sexo?

Según los datos recogidos el año 2.005 por el Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles de la Comunidad de Madrid (SIVFRENT-J) que monitoriza los hábitos y conductas relacionadas con la salud en los jóvenes de 15 y 16 años, el 28,0% de los jóvenes ha tenido a esta edad (15 – 16 años) alguna vez relaciones sexuales con penetración. Esta proporción es ligeramente superior en los chicos (28,8%) que en las chicas (27,2%), así como en los jóvenes de 16 años (29,8%) frente a los de 15 años (16,0%). Un 90,4% utilizaron el preservativo durante su última relación sexual. Un 8,4% no utilizaron métodos anticonceptivos eficaces durante la última relación sexual (ningún método, marcha atrás o no sabe con seguridad). La estimación de este indicador en el año 2005 es la más baja de toda la serie (1996 – 2005)

Medidas preventivas. Métodos anticonceptivos.

No existe un método perfecto, pero sí existen muchos, lo suficientemente seguros como para que se pueda confiar en ellos. Todos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, la elección del más adecuado dependerá de las necesidades y del tipo de actividad que tenga él o ella; por ejemplo, dependerá de la frecuencia de las relaciones con penetración; si tiene pareja estable, si ya ha tenido hijos, etc.

Para que cualquier método anticonceptivo proteja adecuadamente es necesario que se utilice correctamente. Hay que tener cuidado con el alcohol y otras drogas, ya que alteran la capacidad de autocontrol y se pueden producir “fallos” (ponerse “mal” el preservativo u olvidarse de tomar “la píldora”), incluso no llegar a usarlo.

Métodos anticonceptivos:

Preservativo Masculino.
Preservativo Femenino.
Métodos hormonales:
– Píldora
– Anillo intravaginal
– Parche anticonceptivo
– Implantes
– Inyección intramuscular
DIU
Diafragma.

Mitos y falsas creencias
UNA CHICA SE PUEDE QUEDAR EMBARAZADA en las siguientes situaciones:

La primera vez.
Cuando tiene la regla.
En cualquier posición que lo haga, también de pie.
Haciéndolo sólo una vez.
Aunque tenga la regla de vez en cuando.
Aunque use un método, si no lo hace correctamente.
Y POR SUPUESTO, practicando la marcha atrás, aunque él se retire “a tiempo” (el líquido preseminal contiene espermatozoides). La marcha atrás no es un método anticonceptivo.

¿Qué es la anticoncepción de emergencia o píldora del día después? (Anticoncepción postcoital)

Cuando se realiza una relación sexual con riesgo de embarazo no deseado, bien porque no se haya utilizado ningún método anticonceptivo o porque éste haya fallado (rotura del preservativo, olvido de la píldora) se puede utilizar un tratamiento de urgencia.

La anticoncepción de urgencia consiste en la toma de un fármaco o la colocación de un dispositivo intrauterino como medida de urgencia para prevenir un embarazo.

Un método farmacológico consiste en que la mujer tome dos pastillas de levonorgestrel (Norlevo®, Postinor®) que contienen una hormona que retrasa o inhibe la ovulación e impide la implantación del óvulo. Cuanto antes se tomen las pastillas, más eficaz será el método; se debe administrar en las primeras 72 horas tras la relación sexual de riesgo siendo máxima su eficacia si se toma en las primeras 24 horas.

No hay contraindicaciones salvo en mujeres con insuficiencia hepática grave, pero hay que tener presente que no es un método anticonceptivo habitual, sólo se utiliza en situaciones de emergencia y no se recomienda su uso frecuente ni su abuso, ya que se desconoce si en esta situación puede tener efectos secundarios.

Desde el 28 de septiembre de 2009 se puede adquirir en las farmacias españolas sin receta médica.

Un medicamento más reciente es el acetato de ulipristal (Ellaone®) cuya eficacia anticonceptiva cubre hasta las 120 horas (5 días) siguientes a la relación sexual de riesgo. Se administra en un único comprimido vía oral. La mayor indicación para su uso es cuando han pasado las primeras 72 horas desde la relación de riesgo y no se han superado aún las 120 horas.

El principal mecanismo de acción es la inhibición o el retraso de la ovulación. Está contraindicado en personas con asma grave y requiere receta médica.

Por último, la inserción de un DIU de alta carga de cobre se puede utilizar como anticonceptivo de urgencia hasta las 120 horas tras la relación sexual de riesgo. En algunos casos, y si se puede calcular la fecha de la ovulación, la inserción se puede realizar después de las 120 horas pero únicamente dentro de los 5 días siguientes a la ovulación.

La inserción de este dispositivo la tiene que hacer personal médico especializado. Su eficacia anticonceptiva es elevada y la mujer que opte por este método puede mantenerlo como método anticonceptivo regular.

Los tiempos cambian, quizás no tanto como debieran, pero lo hacen-, la sola mención del sexo en los temas de actualidad, hace que converjan dos temas fundamentales la salud y la prevención de diversos males, como el ya tan conocido VIH (sida) (llamado por muchos como la gran epidemia, el aniquilador de la humanidad); sin embargo gracias a que existen los esfuerzos, si bien aún pocos, pero existentes, con miras a un mejoramiento en cuanto a la salud sexual, que ayudan a dejar en claro que está, es un derecho y su garantía una responsabilidad ,es que podemos luchar por prevenir una posible pandemia.

La sexualidad en el más amplio sentido está presente en prácticamente todos los ámbitos y esferas de la vida, y aun así, en ocasiones eludimos su presencia, la negamos y fingimos que no existe tal cosa ¿Por qué? Es la pregunta que deberíamos hacernos, aunque aclaro que el hecho de decir que la negamos no significa que la erradiquemos, simplemente que le restamos la importancia requerida; cada uno de nosotros vive su propia sexualidad lo mejor que puede, pero no deberíamos avergonzarnos de ella, es una ilusión quizás de mi parte, un mundo en el cual todos fuéramos tan libres de expresarnos como seres humanos sexuales sin preocuparnos por las apariencias y lo que digan de nosotros.

La negación de la sexualidad es un claro atentado contra nuestra salud en general, la sexualidad forma parte de la naturaleza del ser humano y es un delito sesgar, negar y mutilar el libre y “natural” cauce de nuestras pulsiones naturales.
La salud sexual

Aunque la promoción de la salud sexual pueda parecer un lujo a los ojos de algunos, en realidad se trata de algo elemental y extremadamente básico.

Vivimos en una época de floreciente crecimiento intelectual, de adelantos tecnológicos, de cambios abismales en el mundo entero y resulta conveniente para la salud del ser humano que la sexualidad pueda asumirse con total y absoluta naturalidad. Es imprescindible para un sano desarrollo humano, poder hablar de ello sin tener que justificarse o sentirse culpable, pero ¿Cómo hacerlo? Si estamos rodeados de máscaras sociales, de falsas morales y aun así bombardeados por diversos medios con imágenes sexuales, donde dan una impresión equivocada del tema; un caos total para muchas personas, que no saben cómo llevar su vida con respecto a esto y prefieren olvidarlo, en algunas ocasiones arrasando con ello a la familia y aun más con el peligro de influenciar las mentes más pequeñas (sus hijos), pues un arrebato de puritanismo puede resultar muy dañino psicológicamente para cualquiera, sobre todo a una temprana edad.

Está claro que el diálogo que se puede establecer al respecto puede sin duda variar, esto dependerá tanto del mensaje como del lenguaje que se emplee, si se sitúa a la sexualidad en un contexto negativo, se comete el error de la marginación, de aplastarla, ocultarla y por desgracia el lenguaje de la marginación sólo puede tener como resultado un marginador.

En nuestras manos está hacer valer nuestro derecho a disfrutar todo el placer y el gozo que proporcionan las relaciones sexuales, igualmente, en nuestras manos está garantizar la salud sexual propia y de nuestra(as) parejas(as).

En el campo de la salud, entre otras cosas, el siglo XX será recordado por la llegada de grandes males como el ya mencionado SIDA, tras varias décadas luchando contra éste, sigue causando estragos por todo el mundo, muchos de estos son evitables; es por ello de gran importancia que pongamos todos los medios de nuestra parte para que la práctica de la sexualidad sea libre, responsable, sana y segura, algo que se podría lograr de forma más efectiva si tomáramos más en serio la educación sexual.

Disfruta con las prácticas que próximamente iremos sugiriendo y también actúa de manera responsable, asegúrate siempre de realizarlas de forma sana, segura y con respeto a la otra persona. Si tienes dudas, infórmate o pregúntanos y recuerda “sólo haz lo que sea divertido para todos y que sin riesgos todo se disfruta mejor”.

A pesar de que hay mentes a las cuales les cuesta aceptar esto, la sexualidad es una dimensión natural y sana de la vida. Nacemos como seres sexuados, hombre o mujer, y caminamos así por la vida expresando nuestra sexualidad de variadas formas, incluyendo dimensiones físicas, éticas, espirituales, sociales, psicológicas y emocionales.

Una educación sexual integral y afectiva, obtenida en la familia y reforzada en la escuela, educa en el respeto por uno mismo y por los demás, aceptando los diversos valores y creencias sobre la sexualidad, por un lado. Por otro lado, se nos brindan herramientas para que tengamos en claro que todas las personas gozan del derecho y la obligación de tomar decisiones responsables con respecto a su sexualidad.

La mayoría de las personas, dentro de esta sociedad pluralista, entienden que una sexualidad responsable pasa, únicamente, por la prevención de embarazos y enfermedades sexuales. Otra vez, se genitaliza toda sexualidad, reduciendo su verdadero valor y centrándola en una acto de fusión de dos cuerpos, en el que puede estar o no teñida por la afectividad.

Podemos poner, sobre el tapete de las discusiones, si es recomendable el uso de preservativos o anticonceptivos desde una dimensión científica, espiritual, social, psicológica y hasta económica. No se niega que los jóvenes deben tener acceso a la información sobre servicios de salud y prevención del embarazo y de ITS/VIH. Sin embargo, antes de esto, deben ser beneficiados por una educación integradora para que dignamente desarrollen sus propios valores sobre la sexualidad y no se involucren en conductas sexuales que impliquen riesgos.

Si bien la Ley 26.150 establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal, sancionada en octubre 4, de 2006, en la actualidad, aún es escasa, deficiente y nula.

La mayoría de los colegios, salvo raras excepciones, basan la educación sexual en una serie de clases aisladas acerca de las diferencias entre el varón y la mujer, las posibilidades de embarazo, anticoncepción y enfermedades. Considerando, así, que han cumplido con la educación sexual y los jóvenes, no haciéndose cargo de la irresponsabilidad que generan en cuanto al tema.

La educación sexual no acaba en una educación genital, sino que se trata de un aprendizaje para toda la vida, donde, como en toda acción educativa, los conceptos se asientan unos sobre otros. Una buena definición de educación sexual plena y responsable afirma que “es aquella donde el individuo es capaz de tomar decisiones y asumir las consecuencias, sobre la base de conocimientos y valores en un contexto social, entonces, la educación sexual constituye un elemento básico en esta formación”

La página http://www.profesorenlinea.cl ofrece estos consejos para poner en práctica:

¿Qué hacer para que nuestros hijos tengan una sexualidad adecuada?

Hable abiertamente del tema desde edades tempranas, siempre pensando en la capacidad del niño de entender lo que se está diciendo.
Hable en términos sencillos, claros y manejables, según la edad del niño.
Recuerde que somos seres sexuales, “tenemos el chip” que nos facilita comprender este tema, incluso desde lo instintivo, por lo tanto, mejor aún desde la razón.
No permita que otros niños informen a su hijo sobre sexualidad, tan pronto detecte que esto está pasando, proporciónele una explicación coherente y correcta.
Trate de sentir cuál es la expectativa de la edad y, por qué no, pregúntele a su hijo sobre sus inquietudes al respecto.
Hable sobre cada una de las funciones de la sexualidad.
No haga diferencias entre niños y niñas, todos tenemos los mismos derechos y deberes frente a la sexualidad.
Recuerde su propio proceso, aislando las razones sociales y culturales que lo rodeaban a usted, los tiempos cambian, pero la sexualidad en el desarrollo humano no.
No niegue que su hijo está creciendo y que, un día, será un adulto. Esto, por más doloroso que parezca, resulta la mejor actitud frente a su crecimiento; así, lo valoramos en su proceso y le otorgamos un lugar en donde desarrollarse en confianza.

Queda claro que son los padres los encargados de impartir esta educación. La escuela debe implementar una educación sexual humanística para la libertad, el placer y la responsabilidad, privilegiando los aspectos preventivos de la salud sexual y reproductiva; acompañando los valores inculcados y vividos en la familia.

La Conferencia Episcopal Argentina avala esta línea de que la educación sexual, en las escuelas, debe ser positiva y responsable, y “promover una verdadera cultura del discernimiento y la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad”.

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